Cómo afrontar un tratamiento de reproducción asistida

Cuando llegáis a nuestra clínica de reproducción asistida, hace tiempo que soñáis en el embarazo, algunos/as hace tiempo que lo andáis buscando y no llega. Una vez dais el paso de sol.licitar una primera visita, el modo en como afrontéis el tratamiento va a ser determinante.

En contra de la creencia popular, el estrés no suele ser la causa de la infertilidad, pero sí es una de las consecuencias más frecuentes de la misma, está presente durante todo el proceso de reproducción asistida y, como veremos, puede acabar teniendo un papel demasiado importante si no se controla.

También existe una creencia popular muy extendida acerca del papel del optimismo y el pesimismo durante la reproducción asistida: “Si eres tan pesimista, las cosas no irán bien”, “Tienes que ser más optimista, con esa actitud no vas a ningún lado”. ¿Qué hay de cierto en todo ello? El optimismo o el pesimismo, per se, no tienen influencia directa en este proceso, más allá del estado anímico que generan en quien tiene estas emociones. Enfrentarse al proceso con optimismo probablemente va a provocar sentirse mejor y con menos angustia; hacerlo con pesimismo probablemente derivará en sentirse mucho peor.

Uno de los principales motivos de fracaso en reproducción asistida es el abandono temprano del tratamiento: hasta un 25% de las parejas lo dejan tras un primer ciclo negativo. Lo hacen porque se sienten desbordadas a nivel físico y emocional, y ahí desempeñan un papel muy importante el estrés y el pesimismo. Es por esto que acaba siendo determinante un buen abordaje psicológico durante el proceso para aumentar la probabilidad final de éxito. Ya que el 80% de las parejas logran un embarazo en los tres primeros ciclos de fecundación in vitro, lograr un buen ajuste psicológico que evite el abandono temprano se convierte en una meta crucial.

Os podemos dar muchos consejos sobre cómo afrontar el tratamiento de reproducción asistida, pero creemos que la mejor manera para que nos “hagáis caso” es oyéndolos en boca de quienes han pasado por la situación que estáis viviendo ahora.

La historia de Carol y Ariel

Su deseo de ser padres fue más fuerte que todas las piedras que se han ido encontrando por el camino. Hace diez años que Carol y Ariel decidieron ir a buscar un embarazo de forma natural, y llegó varias veces. Pero el embrión no prosperaba.
Finalmente decidieron acudir a nuestro centro de reproducción asistida, para averiguar qué estaba pasando. Nuestro equipo descubrió que tenían un “síndrome no compatible con la vida”. Para conseguir que el embarazo prosperase, debíamos realizar una fecundación in vitro con selección embrionaria, para asegurarnos que el embrión no presentaba el síndrome no compatible con la vida. Y lo conseguimos, el embarazó prosperó.

Sin embargo, por causas totalmente ajenas al tratamiento de reproducción asistida, el embarazo no llegó a buen fin. En su caso fue simplemente, mala suerte. Las estadísticas les jugaron en contra. Teníamos tan claro que conseguirían ser padres, que animamos a Carol y Ariel a volverlo a intentar, a no tirar la toalla.

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