Cómo las embarazadas pueden variar la genética de su futuro hijo incluso si el óvulo es donado

Los hábitos de la mujer durante el embarazo son determinantes no sólo para el desarrollo del embarazo sino que también afectan el desarrollo embrionario, ya que pueden modificar el genoma del embrión.

Según una investigación publicada en septiembre en la revista “Development” por los investigadores de  la Fundación del Instituto Valenciano de Infertilidad (FIVI) la comunicación entre madre e hijo comienza incluso antes de que el embrión se implante en el útero materno. El fluido que lubrica el endometrio de las mujeres durante todo su ciclo menstrual  segrega unas minúsculas moléculas con información genética de la madre. Estos microRNA del endometrio materno son capaces de viajar hasta el interior del embrión, antes incluso de que éste se haya implantado definitivamente en el útero, se unen al RNA mensajero del embrión y son capaces de modificar genéticamente algunas regiones de su genoma.

Entre las implicaciones de este hallazgo, por ejemplo, la madre de un embrión fecundado con un óvulo de donante podría modificar la información genética de su futuro hijo. O, por el contrario, el útero de una madre de alquiler podría influir en el embrión de otra pareja gestante desde el momento en que lo aloja en su vientre.

No quiere decir que este proceso permita transmitir enfermedades genéticas, pues se trata de modulaciones, no mutaciones, pero sí que existen ciertas patologías que podrian transmitirse intraútero, como la obesidad ola hipertensión. “Una parte de esos microRNA que segrega el endometrio de las mujeres son genéticos y cumplen funciones específicas, pero otros dependen de las condiciones en las que tú estés, la dieta, el consumo de tabaco, la obesidad… En el futuro habrá que ver cómo les afecta a estos ‘mensajeros’, por ejemplo, adelgazar, cambiar la dieta materna o dejar el tabaquismo“, explica el investigador Felipe Vilella.

Con este pionero trabajo, realizada con ratones pues en España la investigación con embriones está muy limitada, los autores han confirmado la conocida como ‘hipótesis Barker’. Formulada por el epidemiólogo inglés David Barker en 1990, afirma cómo “lo que sucede en el útero materno es tan importante que lo que sucede tras el nacimiento”.

Antes de la Implantación

La transmisión de moléculas entre gestante y embrión se produce antes de que este se implante en el endometrio. Esto es así porque cuando se produce la fecundación, el embrión tarda unos cinco días en trasladarse desde las Trompas de Falopio hasta la cavidad uterina. Una vez allí, la implantación no se produce hasta las siguientes 24 a 36 horas, momento en que se adhiere al endometrio.

Durante ese periodo de tiempo es cuando la gestante secreta su líquido endometrial con información genética que es tomada por el embrión, modificando así su desarrollo. Esta información no es otra que microARNs que se internalizan al embrión y lo modifican transcripcionalmente, lo que hace que se expresen proteínas que favorecen su implantación. “Es como si la madre le dijera al embrión ‘mi endometrio está listo’”, Villela.

Esta ‘comunicación’ puede provocar que en el embrión se expresen o se inhiban funciones específicas, como muestra la transmisión de diversas enfermedades tipo diabetes u obesidadEsta publicación abre la puerta a evitar este tipo de patologías cuando su causa no es genética.

Así, los investigadores concluyen que, sabiendo que existe esta transmisión, en el futuro se podrá detectar cómo cortarla acabando con las madres e hijos obesos o, en los países en los que se permite la subrogación de útero, darle más importancia al historial de hábitos previos de la gestante.

Deja tu comentario

Debes estar conectado para dejar un comentario.
Share This
Contacto

¿Cuando te llamamos?

Quiero:

Acepto Condiciones legales