El diagnósitco de la endometriosis llega al Congreso

El grupo parlamentario Unidos Podemos ha presentado una proposición no de ley para mejorar la atención médica a la mujeres que sufren endometriosis, una enfermedad que, pese a que algunas estimaciones indican que afecta hasta a un 20% de las mujeres, tiene un retraso diagnóstico de entre 7 y 8 años desde el inicio de los síntomas. Un tiempo muy valioso para todas las mujeres que la sufrís podáis decidir preservar vuestra fertilidad para en un futuro ser madres.

A la hora de abordar esta enfermedad hay un claro sesgo de género, no solo porque es una enfermedad que solo afecta a las mujeres, sino porque existe la creencia generalizada que la endometriosis no es una enfermedad grave y que el dolor menstrual, el dolor pélvico y todos los síntomas asociados, como migrañas, vómitos, fatiga crónica, etc. en realidad son “cosas normales” porque “las mujeres tenemos la regla y si nos quejamos es que somos unas histéricas”.

Desde CRA Clínica Sagrada Familia, el Dr. Julio Herrero insiste en la importancia de un buen diagnostico y  de transmitir a las pacientes toda la información necesaria, para que puedan tomar importantes decisiones sobre el tratamiento a seguir. “Los ginecólogos que las tratan les han de explicar las consecuencias que la endometriosis tiene en su fertilidad, y como se pueden prevenir mediante la preservación de sus óvulos, ” explica el Dr. Herrero.  Desgraciadamente muchas pacientes, tras muchos años de sufrir la endometriosis, llegan al centro de reproducción cuando ya es demasiado tarde y tienen que acudir a una ovodonación. “Con la información oportuna, estas mujeres hubiesen podido ser madres biologicas de sus bebés, evitando así pasar por el duelo de su infertilidad“, precisa el Dr. Herrero.

Principal causa infertilidad femenina

La endometriosis es una enfermedad crónica que afecta a mujeres en edad reproductiva, y en la cual el endometrio, un tejido o mucosa que recubre el interior del útero y cuya función es la de alojar al cigoto cuando una mujer se queda embarazada, crece fuera del útero, comúnmente en las trompas de falopio, los ovarios o áreas circundantes.

Sin embargo, pese a ser una de las enfermedades ginecológicas más comunes y ser considerada responsable de la mitad de todos los casos de infertilidad que carecen de explicación médica, en la actualidad no se sabe el origen de esta enfermedad.

“Me llamo Eva García y sufro, como otras dos millones de mujeres en España, endometriosis. Un dolor insoportable, difícil de describir y que se repite cada mes”, explica Eva García en la petición que ha iniciado en Change.org. “En mi caso la enfermedad está diagnosticada”, añade, “pero miles de mujeres en nuestro país desconocen que la padecen”.

Eva García solicita la instauración de un Plan Nacional Contra la Endometriosis que incluya la implantación de unidades multidisciplinares para tratar la enfermedad, la investigación de la misma, la formación especializada de los médicos para un adecuado diagnóstico y la concienciación social acerca de esta patología y sus efectos.

“Entre sus consecuencias más graves están los problemas de infertilidad”, explica Eva García. “Si la enfermedad se complica puede suponer la pérdida de órganos reproductores, riñones, parte del colon, hígado o incluso verse dañado el pulmón, corazón y cerebro.”

“Diez años de dolor”

“Yo siempre había tenido dolores muy fuertes e incluso me habían hospitalizado varias veces y no habían encontrado lo que era”, explica Ana a eldiario.es. “Fueron como 10 años de dolor, de médicos y hospitales hasta que dieron con esto”, cuenta Ana. “Yo ya había asimilado que me afectaba el dolor porque era “blandita” y que me asustaban las hospitalizaciones porque era “sensiblera””.

Según Crespo, no fue hasta los 25 años cuando descubrieron que sufría endometriosis. “Una ginecóloga me hizo una ecografía y vio que tenía un endometrioma muy avanzado e incluso se plantearon operarme de urgencia”. Ana finalmente no fue operada y tras el diagnostico y el tratamiento, el endometrioma se reabsorbió.

“Desde entonces voy a revisiones continuas porque está en un tamaño límite y si vuelve a crecer me tendrán que operar”, explica. Aún así, para Ana el diagnóstico “fue un alivio, porque me habían dado muchos diagnósticos no concluyentes y cuando me venían los episodios de dolor no sabía cómo actuar”.

Ana recuerda que durante los diez años que pasó sin recibir un diagnóstico “la respuesta de los médicos fue, en general, condescendiente, si no agresiva” y considera que “entre los médicos debería haber más formación e información”.

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