Infertilidad secundaria

imagen_CRANo conseguir el embarazo de un primer hijo es una situación muy frustrante, pero no conseguir tener un segundo o tercer hijo también lo es. Cuando una pareja intenta tener otro hijo y no puede, se habla de infertilidad secundaria, y aunque no se considera un problema importante o no tanto como puede serlo la infertilidad primaria, puede llegar a convertirse en una situación muy dura para la pareja.

A menudo, el hecho de tener un hijo hace que la sociedad considere que no poder tener otro no es un problema, es más, se considera que esto ya tiene que ser un consuelo para los padres, sin tener en cuenta que no poder concebir un segundo hijo puede ser igual o más estresante y frustrante.

Las parejas afectadas por infertilidad secundaria se sienten incomprendidas tanto por los médicos como por los familiares y amigos, que no perciben el problema como tal, sino como un simple inconveniente o como una simple anécdota sin más importancia. Frases como: “Bueno, ya tenéis un hijo/hija precioso/a”; “Mira, así podéis dedicar más energías a vuestro hijo/hija” o “¿Por qué queréis más obligaciones?, son un ejemplo de la incomprensión sufrida por las parejas afectadas.

Posibles causas

Generalmente, las causas de la esterilidad secundaria acostumbran a ser las mismas que las de la esterilidad primaria, y son originadas por problemas de la mujer, del hombre o de ambos. Tanto la infertilidad como la esterilidad están relacionados con la edad, y en el caso de la infertilidad secundaria el incremento de que se produzcan tiene mayoritariamente su origen en causas femeninas.

Este es el motivo por el cual, a las causas frecuentes de esterilidad habrá que sumar la edad materna, enfermedades de transmisión sexual i alteraciones de salud después de un embarazo previo como diabetes, hiperprolactenemia, trastornos ovulatorios, problemas de tiroides, cambios en los fluidos cervicales, fibromas, endometriosis, etc.

A menudo, la esterilidad secundaria surge por cambios importantes de hábitos de vida, tanto de la mujer como del hombre, como por ejemplo un incremento de peso después del primer embarazo, el abuso del tabaco, el exceso de estrés, la práctica extrema de ejercicio físico y otros factores. Estos pueden afectar a la calidad seminal en el caso del hombre, o a la capacidad reproductiva en el caso de la mujer.

Buscar una solución

Existe la creencia entre las parejas de que si han tenido un hijo o más de forma natural, no van a necesitar ayuda para concebir otro, pero están equivocados. Si no se consigue un embarazo deseado de forma natural en el plazo determinado y se continúa queriendo tener un hijo, las parejas deben acudir a un centro de reproducción asistida para buscar las causas y su solución.

Los tratamientos de reproducción van a ser igual de efectivos en los casos de esterilidad secundaria como en los casos de esterilidad primaria, y por ello los especialistas recomiendan que ante una infertilidad secundaria se actúe igual que en la primaria, solicitando una primera visita si ha pasado un año sin conseguirse el embarazo en caso de que la mujer sea menor de 35 años, y seis meses en caso de que sea mayor de 35 o si se han producido dos abortos consecutivos.

 

 

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