Mindfulness y fertilidad: cómo influye

Young girl meditating in the park

Conocida también como “conciencia plena”, la idea del “mindfulness” consiste en enfocarse en el momento presente y puede ayudarte a sobrellevar tu proceso de reprouducción asistida.

El mindfulness se utiliza como una ayuda para resolver situaciones físicas y mentales y está consiguiendo cada vez mayor popularidad. Si te cuesta quedarte embarazada, esta técnica te puede servir para aceptar el punto del viaje a la maternidad en el que te encuentras. De esta forma, podrás entender que vivir con ansiedad el futuro no te ayuda en nada.

Si estás muy enfocada en tu tratamiento, es sencillo sentir que siempre estás esperando a ver qué pasa. Todo son citas médicas, pruebas, comienzo del ciclo y resultados. Es muy importante que pienses en el aquí y en el ahora. No obstante, pensar en el tiempo presente, en aquello que ves, hueles o escuchas, puede ser una parte del tratamiento mucho más importante de lo que piensas.

¿Qué es el bienestar?

Muchas veces pensamos que el bienestar sólo tiene que ver con cosas como el estilo de vida, el dinero, el lugar en el que vivimos, tener o no un hijo. Pero lo cierto es que nuestra actitud es lo que realmente influye de forma más significativa en lo que sentimos.

Hoy día, llevamos vidas muy ajetreados y estamos siempre yendo de un lado a otro, sin pensar en el mundo que hay a nuestro alrededor. La idea de detenerse un momento y volver a pensar en ti misma no será de entrada algo que vaya a suponer un cambio muy importante, pero te sorprenderá ver cómo las técnicas de relajación están consiguiendo efectos positivos en las mujeres que intentan quedarse embarazadas.

¿Qué tiene que ver esto con la fertilidad?

Cuando llevas un tratamiento, puedes sentir que las cosas van más allá de tu control. La ansiedad crece hasta el punto de que todo te preocupa. Es fácil quedarse sumida en tus miedos y preocupaciones, con ideas anticipatorias. Si no tratas de impedir esto, te producirá un estado de inquietud que puede transformar tu realidad. Es importante recordar que no se trata de otra cosa que de tus pensamientos.

Puedes intentar el siguiente ejercicio:

  • Tómate un momento y piensa en dónde quieres estar ahora.

  • Mira el color del cielo, de los árboles o de las flores a través de la ventana.

  • Piensa en cómo te sientes, qué hueles y qué oyes.

En lugar de darle vueltas a las ideas sobre el tratamiento, deja que se vayan esos pensamientos. Baja el ritmo, respira profundamente, concéntrate en lo que hay alrededor de ti. Deja la maraña de pensamientos que te rodea y deja que las preocupaciones se vayan.

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