Ovodonación: ¿cómo será nuestro hijo?

Ovodonación como sera nuestro hijo

Más del 20% de los tratamientos de reproducción asistida en España son por ovodonación, según datos del último registro de la SEF 2015. Pero detrás de esta cifra, hay muchos sentimientos encontrados. Llegar a tomar la decisión de continuar con un tratamiento de recepción de óvulos conlleva vivir el duelo de no tener hijos biológicos.

Muchas parejas deciden mantenerlo en la más estricta intimidad. El sentimiento de culpa o de haber fallado, aunque sea del todo irreal, está allí. La biología todavía tiene un peso demasiado importante cuando se trata de la maternidad o la paternidad.

¿Cómo se elegirá nuestra donante?

La selección de la donante de óvulos requiere la intervención de todo un equipo multidisciplinar. Para poder donar óvulos las candidatas han de cumplir los requisitos básicos previos:

  • Mayor de 18 y menor de 35 años.
  • Disponer de plena capacidad de obrar y encontrarse en buen estado de salud psicofísica. Motivación altruista.
  • No tener antecedentes personales o familiares de malformaciones u otras alteraciones ligadas a deficiencias genéticas o metabólicas.
  • No tener antecedentes personales o familiares de trastornos psíquicos relevantes o con riesgo de transmisión a la descendencia.
  • No encontrarse en situación social desfavorecida.
  • No ser adoptada, puesto que limita el control de historial familiar.
  • Se priorizan donantes con estudios superiores o con fertilidad probada previa.

Tras una visita ginecológica, se realiza una analítica y las candidatas son valoradas por nuestro equipo de psicólogos, quienes realizan una entrevista estructurada, incidiendo en los antecedentes patología psicosocial en la donante o su familia, y un test psicotécnico.

Además de las pruebas requeridas por ley, en CRA Clínica Sagrada Familia realizamos el test genético de portadores que descarta la presencia de más de 300 enfermedades genéticas. Todas aquellas donantes portadoras de enfermedades ligadas al sexo o  trastornos genéticos con riesgo elevado para la descendencia, tales como la atrofia muscular espinal, se descartan del programa de donantes.

Una vez se tienen los resultados de las analíticas, y todos los profesionales médicos implicados dan su aprobación, la donante entra en el programa. El equipo de enfermería es el encargado de asignar la donante a la receptora, basándose en las características físicas, las de la pareja y del grupo sanguíneo y Rh.

A menudo nos encontramos con pacientes que comentan que les gustaría que su donante fuese guapa, lista, con buen nivel educativo o con determinadas aficiones. En definitiva, que sea lo más parecido a ellos. Sin embargo, hay que tener claro que, no porque la donante tenga determinados gustos o nivel educativo, el hijo nacido va a tener esas mismas características. Los genes no determinan los gustos ni el carácter, son más bien producto de la interacción con el ambiente, con la madre o padre, y su entorno familiar y social.

Sea como sea la donante, vuestro hijo será único, como todos lo somos, tendrá la libertad de ser como quiera, y se le querrá y aceptará tal como es, con independencia de cómo sea la donante.

El link genético

La carga genética que tiene un ser humano no determina sus gustos, su forma de pensar, de sentir o de actuar. Estas características se forman con la interacción paterno-filial, con la transmisión de valores y con la educación.

Los seres humanos somos genéticamente un 99% iguales,  y sólo un 1% de nuestro ADN nos hace diferentes. Dentro de ese 1%, los mayores cambios se han encontrado entre los genes involucrados en la defensa del cuerpo. O sea, que de un 100% de herencia genética que transmitimos a los hijos, sólo un 1% es diferente a la transmisión de otros padres a hijos. Este 1% son rasgos fenotípicos y potenciales predisposiciones a algunas enfermedades.

El ambiente en que se cría el niño va a determinar sus hábitos, sus costumbres, sus valores y su forma de entender la vida.Está demostrado que una vez que el paso de la donación se ha dado con decisión y seguridad, los problemas que se tienen son los mismos que cualquier otra pareja con hijos. El desarrollo socioemocional de los niños está fuertemente relacionado a la calidad de las relación padres-hijo, con independencia que compartan o no la misma carga genética.

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