Ser madre sin príncipe azul, el testimonio de una madre soltera por ovodonación

testimonio de una madre soltera por ovodonación

Podemos escribir hasta cansarnos sobre la importancia de emprender el viaje hacia el embarazo cuanto antes, o sino, en preservar la fertilidad, hacer una vitrificación. Sobretodo si  quieres ser madre, independientemente de si esperas un príncipe  o una princesa. Pero estamos convencidas que no hay nada mejor que las propias palabras de alguien que ha vivido la experiencia, para entender  porqué. Os dejamos las palabras de Cristina, el testimonio de una madre soltera por ovodonación.

«Desde bien pequeña mi sueño había sido sentir lo que es estar embarazada y tener hij@s fruto del amor con un hombre que me quisiera, comprendiera y fuera el padre de mis hijos.

Pero la vida no siempre te cumple los sueños tal y como habíamos pensado. Hombres han pasado muchos por mi vida, pero en vista de lo visto, ninguno era mi príncipe azul.

Mi madre ya tenía asimilado que si cuando cumpliera los 35 no tenía pareja estable, me plantearía ser madre soltera, pero con la esperanza de tenerla me planté en los 42, sin ser consciente de que cada año que pasaba iba en contra de mi sueño de ser madre.

Ojalá hubiera tenido la información de tengo ahora cuando tenía 35 y seguramente o hubiera congelado mis óvulos o me hubiera hecho una inseminación artificial mucho antes.

¡Con 42 me dije, no puedes esperar más! ¡Ve a por ello! ¡Y fui a por todas a cumplir mí ÚNICO SUEÑO!

Me puse a buscar información y clínicas por internet y también por muchas recomendaciones que cuando te pones a hablar del tema te llegan por todas partes.

Entonces fue cuando di con el Dr. Julio Herrero, del Centro de Reproducción Asistida de la Clínica Sagrada Familia. Había conseguido milagros en mujeres que conocía y allí que fui. Con mis análisis delante, fue sincero desde el principio “Cristina, ves directamente a la ovodonación. Por tu edad, tu reserva ovárica es baja y las probabilidades son escasas con otros métodos”.

Yo sólo tenía dinero para una simple inseminación artificial y aunque con sólo un 1% de probabilidad y mi positividad, quise intentarlo. Negativo, me vino la regla.

Siguiente paso, fecundación in vitro. Todavía no había asimilado que pudiera ser madre sin que no tuviera mis genes. Trabajé en dos sitios hasta los fines de semana para conseguir el dinero. Tardé un año en conseguirlo. Siendo tan positiva pensé que lo conseguiría en ese momento, pero no. Me hice todo el tratamiento y justo el día de la punción el único folículo que había no creció, por lo que no pude ni hacérmela. Ese día lloré, pero dije, no te rindas, vamos a por el siguiente paso.

FIV con ovodonación. Durante los 8 meses que ahorraba para el tratamiento, busqué información en internet y me di cuenta de que era más normal de lo que parecía. Incluso me compré algún libro, como el de Samanta Villar “Madre hay más que una”, algún ebook sobre la epigenética y vídeos en YouTube sobre la ovodonación y el duelo genético. Ya estaba preparada. Mi sueño de ser madre seguía intacto.

¡A la primera! Según dijo el Dr. Herrero y las enfermeras que hicieron realidad mi sueño, el embrión que tenía ya en mi vientre era de óptima calidad. De una donante de óvulos y un doanante esperma jóvenes. ¡Muchísimas gracias a todos!

Llevo 36 semanas inmersa en mi sueño. Siento a mi bebé dentro de mí. Sus movimientos diarios me recuerdan que la culminación de mi sueño está por llegar en breve. ¡Cumplo el 17 de marzo! ¡Justo 1 día después de cumplir los 45 años!

¡Gracias a mi madre, familia y amig@s por compartir conmigo ésta gran aventura!

P.D.: Tengo 8 embriones congelados por si en un par de años quiero volver a quedarme embarazada y darle un hermanit@ a Mika, mi príncipe azul.

Cristina Romagosa «

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